Gente tóxica

Tener la voluntad política de influir no es malo. Todo el mundo tiene sus ideas y en democracia poder defender las opiniones libremente es la máxima garantía de la libertad. El único límite a tener en cuenta es que deben respetarse la verdad y el honor de las personas. Por lo tanto, la influencia puede ejercerse sirviéndose de las técnicas clásicas de venta, de publicidad e incluso de propaganda, acompañándolas con discursos persuasivos y de todo tipo de ejercicios de seducción y de empatía. Ahora bien, si de lo que se trata es de todo lo contrario, de arrastrar a otros … Continua la lectura de Gente tóxica