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Agustí Colomines (Barcelona, 1957) es profesor de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona (UB) y uno de los mayores especialistas en historia del nacionalismo.

Director del Centro Unesco de Catalunya entre 2004 y 2007, Colomines dirige actualmente la Fundació Catalanista i Democràtica Trias Fargas.

¿Qué opina del debate del CAT en la matrículas?
No tendría que tener ningún tipo de complicación si no hiciéramos de esto una complicación. Pero sería suicida entrar ahora en una batalla que ya la perdimos en su momento. Y, si es sólo en clave electoralista, se está haciendo un mal favor al país.

No es momento…
No creo que abrir esta batalla sea ahora lo más adecuado.

En momentos de crisis, ¿qué puede reivindicar el nacionalismo?
Todos loan que Barack Obama apele al patriotismo de las personas para salir de la crisis, y les parece lo más normal del mundo. ¿Por qué no hemos de hablar entonces del patriotismo de los catalanes para salir de la crisis y apelar a los valor básicos, como el trabajo, el esfuerzo, la investigación…?

¿Hay un riesgo de caer en tentaciones proteccionistas?
Es la salida tradicional, pero en una sociedad abierta como la actual jugar a este proteccionismo desde la perspectivas de las pequeñas unidades es suicida. En todo caso se puede jugar a un proteccionismo del espacio europeo, pero dentro de Europa me parece bastante inadecuado.

¿Un empresario que tiene España como principal mercado puede querer la independencia catalana?
No es verdad que los empresarios tengan España como principal mercado, y si lo es, es que son antiguos. Hoy su mercado es principalmente Europa o el mundo.

Pero sí lo es para muchas empresas.
Sí, pero esto es lo que nos hace pequeños. La falta de riesgo por parte del empresariado, el hecho de no salir de la seguridad del marco español, no les hace tan competitivos como podrían ser.

¿El tiempo ha dado la razón a los que pensaban que el Estatut no serviría para nada?
Ha sido un gran desgaste, evidentemente. Un gran engaño del PSOE. Lo del PP ya lo sabíamos, pero lo de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido un robo de cartera. La responsabilidad también es de los que, desde Catalunya, dijeron que esto se haría.

¿El PSC, entonces, no ha sido víctima, sino culpable?
Sí, Pasqual Maragall y José Montilla; el pacto de Zapatero y Artur Mas sólo puso fin a una comedia.

¿Nos pasamos de culpar a Madrid de los problemas de Catalunya?
En parte sí, aunque va en doble dirección: ahora José María Aznar dice que la culpa de la crisis es del sistema autonómico. En Catalunya nos negamos a aceptar ciertas responsabilidades. Un ejemplo es el Túnel de Bracons, que ha costado más dinero y es más pequeño de lo necesario.

La oposición no ayuda…
La política catalana es muy sectaria y teatralmente ideológica. Se genera una dialéctica que no es adecuada para sacar adelante el país. En la política española la derecha y la izquierda es más verdad, y al PSC le gustaría tener una oposición como el PP, y no la tiene. Muchos añoran el romanticismo de la política de los años 30.

¿Catalunya ha perdido liderazgo económico?
Es una paradoja increíble. Cuando no teníamos administración hemos sido la sociedad más emprendedora del Estado. Ahora nos hemos convertido en una sociedad burocrática, dependiente, subsidiada. Los nietos o los bisnietos de esos emprendedores, como la gente de FemCat o Christian Rovira, tienen otra vez ganas de ser empresarios de verdad.

¿Cual es su posición en el debate sobre la política lingüística?
Pienso que, si Catalunya fuera independiente, debería declararse bilingüe al día siguiente. Lo más importante ahora es aumentar el prestigio de la lengua catalana.

Contra la división del espacio nacionalista
Colomines, vinculado ahora al proyecto de Casa Gran del Nacionalisme que impulsa el presidente de CiU, Artur Mas, entiende la marcha del ex conseller Joan Carretero de Esquerra, “de la misma forma –dice– que yo dejé de votar a ERC”. Ahora, este intelectual cree que el partido que lidera Joan Puigcercós “no tiene proyecto, es sectario y está muy acomplejado por el tema derecha–izquierda”.

A pesar de ello, Colomines no comparte “la visión romántico-radical” que, a su juicio, tiene Carretero de la política. “Él cree que la única solución para Catalunya es tener un Estado, y la vida es más complicada”, indica. También apunta que “dividir el espacio nacionalista no es la mejor idea”.

Entrevista publicada al diari Expansión, 19/05/09.

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